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Elma despertó sin poder abrir su ojo izquierdo, con fotosensibilidad, inflamación y secreciones amarillentas. Le diagnosticaron conjuntivitis.

 

Por la noche Elma se acostó perfectamente, pero al levantarse al día siguiente descubrimos que algo le había ocurrido en su ojo. La conjuntivitis, a pesar de no ser grave, tiene síntomas muy aparatosos y nos asustamos bastante en un primer momento pensando que quizás se había dado un fuerte golpe en la zona.

 


Causas y síntomas de la conjuntivitis en perros

 

La conjuntivitis puede ser en sí misma una afección, pero también síntoma de una patología más grave como el moquillo o la hepatitis. Por ello es muy importante acudir con celeridad a nuestro veterinario de confianza: un diagnóstico precoz puede evitar problemas mayores.

Es muy común tanto en perros como en gatos y en la mayor parte de los casos desaparece después de una o dos semanas de tratamiento.

Normalmente se produce por la entrada de algún cuerpo extraño en el ojo, alergia, sequedad ocular, malformación anatómica o la acción de alguna bacteria o virus.

Sus síntomas son fácilmente reconocibles:

-Dificultad para abrir el ojo.

-Hinchazón en los párpados.

-Fotosensibilidad: nuestro perro huye de la luz y busca refugio en zonas oscuras.

-Enrojecimiento.

-Inflamación de la membrana que recubre el ojo, en el interior de los párpados.

-Legañas: secreciones amarillentas o verdosas.

-Lagrimeo excesivo.

-Picor: nuestro perro tiende a rascarse el ojo.

Si bien no siempre tienen por qué darse todos los síntomas, sí serán fácilmente perceptibles la mayor parte de ellos.

 


Cómo afectó la conjuntivitis a Elma y cuál fue su tratamiento

 

Aunque el enrojecimiento en Elma no fue excesivo, sí se dieron el resto de los síntomas.

Nunca antes le había ocurrido y es cierto que en un primer momento, por lo aparatoso de la sintomatología, nos llevamos un buen susto.

Acudimos rápidamente al veterinario de urgencias y lo primero que nos preguntó fue si Elma se había dado algún golpe en el ojo.

Mi perro tiene legañas, el ojo hinchado y cerrado

Le examinaron la zona y realizaron un test de flueresceína: aplicación de un tinte ocular y examen con luz para detectar posibles cuerpos extraños, úlceras o daños. Descartada la existencia de ninguno de ellos, diagnosticaron a Elma de una conjuntivitis leve que necesitaba del siguiente tratamiento durante 7 días:

Colircusí Ciclopégico (colirio): compuesto por ciclopentolato clorhidrato, de acción midriática (dilatación de la pupila) y ciclopéjica (paralización de la capacidad de enfoque del ojo).

Cloranfenicol (colirio): antibiótico muy efectivo ante un amplio espectro de microorganismos.

Lagrinet Neo: solución lubricante y humectante que actúa como lágrima artificial.

Conforme a las instrucciones del veterinario, aplicamos Colircusí Ciclopégico y Cloranfenicol 1 gota en el ojo afectado cada 12 horas y Lagrinet Neo 1 gota en el ojo afectado cada 4-6 horas.

A consecuencia del picor que sufría, como Elma intentaba rascarse la zona continuamente con sus patas y se restregaba por cojines, sofá, nuestros pantalones (jejeje)… el veterinario decidió ponerle un collar isabelino, evitando así que ella misma se hiriera con las uñas.

A los dos días de comenzar con el tratamiento, la mejoría en el ojo izquierdo de Elma era ya evidente y a la semana estaba totalmente recuperada.

Es cierto que aplicar gotas en el ojo a Elma en un principio fue complicado, pues huía corriendo y no se dejaba coger. Lo que a nosotros nos sirvió de ayuda es asociar la acción con un refuerzo positivo: te echo una gota en el ojo y posteriormente y de forma inmediata (si no es inmediato el perro no lo relaciona) te doy una chuche acompañándolo verbalmente con las palabras “muy bien” repetidas veces.

A partir del segundo día, aunque encogida y un poco asustada, Elma se quedaba quieta y administrarle las gotas fue una tarea mucho más sencilla.

El collar isabelino, a pesar de su incomodidad, Elma lo llevó con bastante resignación y apenas intentó quitárselo un par de veces el primer día. A partir del tercero, viendo su mejoría y que no intentaba rascarse el ojo, pudimos retirárselo.

Por último, recordemos siempre que no debemos aplicar un medicamento a nuestro perro sin prescripción veterinaria y que acudir a un profesional con la mayor celeridad va a evitar problemas mayores.

 

¿Tu perro ha sufrido conjuntivitis? ¿tienes problemas al aplicarle el colirio? ¡Quizás nuestra experiencia con Elma haya podido orientarte! Si es así, déjanos un comentario.