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Algunos perros muestran mucha ansiedad y voracidad al comer. Compartimos algunos tips que nos han sido útiles con Elma, nuestra teckel.

 


Por qué mi perro es glotón

 

Los expertos señalan diferentes causas por las que un perro muestra verdadera desesperación por comer, hasta el punto de devorar su ración de alimento en cuestión de segundos o de pasar todo el día buscando restos de comida, ya sea en paseos como en casa (intentos de “robos” en la basura, correr a toda velocidad a nuestro lado cada vez que abrimos el frigorífico…).

En cachorros es algo más habitual, simplemente porque al criarse junto a sus hermanos tenían cierto temor a quedarse sin su parte de la comida si no tragaban rápido. Este miedo suele mantenerse los primeros meses de vida y les empuja a comer con una rapidez sorprendente. Después tiende a remitir por sí solo.

En perros adultos existen algunas razas con cierta predisposición a desarrollar este hábito: cocker, labrador, beagle, mastín… pero en muchos casos no es algo que dependa de la raza de nuestro perro, sino más bien de su carácter.

De cualquier forma, debemos evaluar si nuestro peludo tiene un aumento del apetito y, por tanto, se muestra más voraz, bien porque sufre alguna enfermedad (diabetes o insuficiencia de absorción de nutrientes, por ejemplo) bien por el tratamiento con ciertos medicamentos (algunas hormonas y corticoides pueden provocarlo).

 


Consejos para perros glotones

 

Si observamos que nuestro perro mantiene este hábito voraz en las comidas y se muestra realmente ansioso y desesperado, es hora de ponerse manos a la obra y educarle para evitar problemas de atragantamiento, malas digestiones, que acumule gases e incluso derive en una dilatación-torsión gástrica.

Existen algunos trucos que pueden dar muy buen resultado:

1.- Utilizar comederos anti-voracidad: existen muchos en el mercado y tienen como característica que no son planos en su interior, sino que disponen de ciertos “obstáculos” que dificultan la ingestión rápida.

2.- Colocar en el comedero un obstáculo que dificulte el acceso a la comida (por ejemplo, una pelota de tenis o una piedra), de forma que el perro se vea obligado a ingerir el alimento por los huecos o moviendo el objeto.

3.- Semi-esconder la comida en una zona de césped para que pierda tiempo en buscarla y cogerla. Si no tenemos jardín podemos comprar 1 metro cuadrado de césped artificial con cierta altura para poder ocultarla.

4.- No ponerle su toma de una vez, sino dividirla en tres partes procediendo de esta forma: le damos 1/3 y esperamos 2-3 minutos, le damos otro tercio y esperamos de nuevo…

Cómo enseñar a un perro a masticar. Consejos para glotones

5.- Dividir cada toma en varios comederos y colocarlos en diferentes lugares de la casa. Así perderá tiempo en desplazarse de uno a otro.

6.- Colocar su comedero en altura de forma que, al no estar en el suelo, deberá elevarse para ingerir el alimento y tardará más en conseguir “dar caza” a la ración completa.

 


Enseñar a un perro a masticar. Nuestra experiencia con Elma

 

Cuando Elma llegó a casa, se alimentaba con un pienso seco de una marca muy conocida que en absoluto nos convencía por su excesivo contenido en cereales, así es que de forma progresiva cambiamos a Delicias para cachorros de Mediterranean Natural (mucho más natural, con carne de calidad como principal ingrediente y fabricado en España).

El cambio de alimento para nuestra pequeña teckel fue muy positivo (¡le encanta!), pero continuaba mostrando una voracidad descomunal (¡devoraba su ración en cuestión de 6-7 segundos!) así es que comenzamos a dividirle cada toma en tercios esperando unos minutos entre tercio y tercio.

Poco a poco se fue acostumbrando a relajarse y esperar y entonces se nos ocurrió otra forma de obligarle a comer más despacio: su puñado de comida se lo íbamos lanzando despacio grano a grano por el suelo de la cocina. Así también aprendió a ingerir las Delicias con mayor tranquilidad.

Pero seguía existiendo un problema: Elma no masticaba.

Nos aconsejaron cambiar a un alimento seco cuyos granos fuesen más grandes, pero lo probamos y no funcionó; Elma se lo tragaba igualmente sin masticar y era aún más perjudicial para ella, pues se atragantaba con mayor facilidad. Así es que volvimos a darle el alimento Mediterranean Natural para cachorros, en el que confiamos.

Transcurrido un tiempo, en una de nuestras visitas a casa de los abuelos humanos, la abuela Fidela (que mima mucho a nuestra pequeña) le dio a escondidas un cuscurro de pan duro, que Elma masticó con deleite porque no podía tragar de un golpe.

Al día siguiente hizo lo mismo con una rebanada de pan tostado, pero esta vez delante de nosotros: ¡Mirad a Elma! Ya sabéis lo que tenéis que hacer.

¡Plin! Nuestra cara se iluminó.

Lo repetimos a los dos días y de nuevo dos días después y, sorprendentemente, Elma por sí sola comenzó a comer más despacio y masticando cada pedazo de su alimento, como había hecho con el pan. Increíble ¿verdad?

Cómo enseñar a un perro a masticar. Consejos para glotones

Desde entonces, aunque sigue teniendo un interés importante por comer y comer, hemos conseguido que sus tomas las haga más tranquila, mastique y, en consecuencia, han mejorado sus digestiones.

Esta es nuestra experiencia que esperamos os sirva a todos. En todo caso, recordemos siempre que nadie mejor que nuestro veterinario puede orientarnos en este y otros problemas de nuestros peludos. Nosotros cualquier duda se la exponemos con claridad, pues confiamos plenamente en él, su experiencia y su profesionalidad.

 

¿También vosotros tenéis problemas de ansiedad y voracidad por la comida con vuestro perro? ¿Tenéis algún otro truco que os haya servido para disminuirla o para enseñarle a masticar?